Cebolla

 

 

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La cebolla es una de las hortalizas que puede ser producida en forma continua durante el año, debido a la existencia de cultivares y a su amplia variabilidad genética que se adapta a distintos requerimientos de fotoperiodo y temperatura, los que influyen directamente sobre la bulbificación y madurez de la especie.

El requerimiento en términos de parámetros edafoclimáticos y de su manejo de cultivo es relevante para alcanzar rendimientos satisfactorios y de calidad. El clima relacionado con fotoperiodo, temperatura y la latitud de la zona productora, es un factor a considerar para lograr bulbos comerciales.

La calidad del suelo como la preparación de éste, permiten el establecimiento del cultivo en forma adecuada. La cebolla no es una especie muy exigente en términos de textura, no obstante, su cultivo en suelos sueltos (francos-arenosos) facilita su manejo. La preparación de suelo y grado de mullimiento, no dejando el suelo polvoriento, es esencial para lograr un prendimiento del almácigo y buen contacto de la semilla en caso de siembra directa. No se deben descuidar los requerimientos nutricionales de la especie, por tanto, en esta etapa los niveles de nitrógeno, fósforo y potasio son relevantes.

Tanto el fósforo como el potasio, deben ser incorporados en la preparación de suelo y en el caso de nitrógeno se puede parcializar durante el crecimiento vegetativo previo a la bulbificación. El manejo fitosanitario del cultivo está asociado a un control oportuno y adecuado de plagas y enfermedades. En este sentido el manejo de trips y polvillo “mildiú” son primordiales para lograr una condición de calidad y rendimiento a la cosecha.
También es importante considerar un adecuado manejo del recurso hídrico, logrando suministrar una permanente humedad a las plantas para favorecer el crecimiento vegetativo y bulbificación, sin embargo, durante etapa de término de cultivo y, por tanto, cercano a cosecha es de vital importancia controlar y disminuir los riegos de manera de alcanzar una adecuada madurez.

Consejos que pueden poner en práctica los agricultores para tener cosechas más productivas:

Semilla y cuidado del semillero: Escoger una buena semilla es el primer paso para tener un cultivo exitoso y prevenir enfermedades. Inocular con la linea de Fertilizantes Orgánicos BIOMA es de suma importancia para tener un proceso de germinación fortalecido.

Plan de fertilización edáfica y foliar: La adecuada fertilización del cultivo de cebolla será un factor determinante en el rendimiento y calidad de la cosecha. Se recomienda utilizar nuestro programa con la linea de Fertilizantes Orgánicos BIOMA al suelo para sanar y enriquecerlo, garantizándole al productor un cultivo más sano y mayor producción.

La fertilización foliar con Fertilizantes orgánicos BIOMA es fundamental y complementaria en varias etapas del ciclo vegetativo del cultivo: inicio, desarrollo y llenado de bulbo, es muy importante tener en cuenta que esta fertilización no reemplaza a la fertilización edáfica (En el caso de cultivos, la circunstancia de la alta extracción de nutrientes no es compensada naturalmente, así que es necesario devolverle los nutrientes al suelo mediante la fertilización edáfica) Para ello contamos con Fertilizantes Orgánicos BIOMA para utilizar al suelo.

Riego: El cultivo de cebolla de bulbo requiere de frecuentes aplicaciones de agua. La etapa de mayor demanda es la de crecimiento. Una vez los bulbos están formados, se recomienda disminuir la cantidad de agua de riego y 20 días antes de la cosecha, suspenderlo.

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